Profesionales que datan profesionales

El tatuaje en Honduras

2018.09.07 17:51 julitro13 El tatuaje en Honduras

El tatuaje, se dice de manera simple que es el arte de embellecer el cuerpo, Aunque la palabra tatuaje posiblemente proviene del samoano «tátau», que significa marcar o golpear dos veces (en referencia al método tradicional de aplicar los diseños o plantillas), se incorpora al español a través del francés, tatouage.
La evidencia más antigua de tatuajes en momias se encontró en una perteneciente a la Cultura Chinchorro en la costa de Chile. En estas se conservan tatuajes existentes datadas en el año 2000 a. C. Este tatuaje consiste en un bigote delgado sobre el labio superior de un hombre adulto. Inclusive, en la misma zona se ha encontrado evidencia arqueológica que datan de hasta 60 000 años de antigüedad que podrían representar herramientas para el tatuaje.
Esto nos da una idea que el tatuaje no es algo nuevo, en nuestro país el tatuaje se vinculaba con marineros o presos hace unas décadas atrás, en la modernidad occidental, los tatuajes se reintroducen fundamentalmente a través de los marineros, que conocieron los tatuajes de los grupos tribales, sobre todo de Polinesia. Asimismo, comenzaron a ser practicados por los mismos prisioneros: si en la antigüedad los presos eran marcados por el poder con tatuajes que permitían distinguirlos, ahora serán los mismos prisioneros los que eligen tatuarse sus propios símbolos. (Tenenbaum, 2016)
Poco a poco el tatuaje fue encontrando aceptación en nuestra cultura aunque no fue nada fácil porque en ese entonces se sabía poco del mismo, a medida que fueron transcurriendo los años el tatuaje fue tomando fuerza en una sociedad tan conservadora como la nuestra, surgiendo los tatuadores no profesionales que realizaban sus tatuajes de manera experimental sin ningún tipo de control sanitario ni mucho menos las medidas mínimas de higiene.
En aquel entonces se utilizaban una tapa rosca de embace de refresco (chapa), donde se colocaba la tinta, misma que se obtenía de la que se usaba en los chinografos (tipo de lapicero utilizado en dibujo para realizar trazos, son de tinta china). Luego se cubría una aguja con hilo para cocer y se dejaba descubierta la punta de la misma ya que con ella se realizarían los tatuajes, para poder terminarlo se requería de varias sesiones ya que era un método poco ortodoxo y muy doloroso.
A medida que pasaba el tiempo se fue mejorando la forma de hacer los tatuajes, a tal extremo que se descubrió como se podía hacer una máquina de tatuar de manera casera la cual, consistía en tomar un portaminas y cortar una parte de la parte superior del mismo para adaptarle un pequeño motor ya sea de un Walkman o un carro a control remoto, adicional a esto se le instalaba una aguja misma que se hacía con los cables de los frenos de las bicicletas era toda una hazaña.
El dolor era intenso pero se mejoró en cuanto a la calidad del tatuaje y el tiempo de realizarlos, dando como resultado que en todas las colonias de Tegucigalpa y Comayagüela surgieran más tatuadores y así surgió la fiebre del tatuaje en nuestro país, muchos comenzaron a ver el tatuaje con buenos ojos y tanto pobres como ricos empezaron a tatuarse.
A inicios de los años 80, en el país eran pocas las personas que se tatuaban, generalmente los jóvenes que miraban las tendencias de las modas en revistas de farándula que llegaban de Estados Unidos, ya que el internet no había tomado tanto auge como en la actualidad.
Hasta ese momento el tatuaje era algo que no daba lugar a sentir temor aunque hasta cierto punto, se veía con cierto recelo por lo que anteriormente explicamos con respecto a que algunos presos tenían tatuajes, y esa fue una de las cosas por las cuales costo que se aceptara a las personas que tenían en sus cuerpos alguno.
Hoy día el diseño de los tatuajes se ha expandido a miles de dibujos y se observa mayormente en jóvenes pero también muchos adultos ya los portan también. Para muchos jóvenes el hacerse un tatuaje significa poner el punto final a su infancia. Un tatuaje nos explica algo que no puede ser verbalizado con la voz, algo que tiene que permanecer intacto a través del tiempo.
Ahora el tatuaje tuvo una época en que aquel que portaba uno, automáticamente era ligado a una pandilla juvenil y visto de forma extraña por la sociedad, esto debido a la mal llamada “Ley Antimaras” creada en el gobierno del presidente Ricardo Maduro, donde se perseguía a los tatuados sin ninguna contemplación y eran puesto en prisión solo por el hecho de tener en sus cuerpos un tatuaje.
Pero esto no quedo ahí, muchas personas tatuadas perdieron su trabajo ya que las empresas comenzaron a despedir a todo aquel que tuviera en su cuerpo un tatuaje, en la actualidad muchas realizan exámenes físicos para detectar a tatuados, con esto se inició la discriminación a todo los tatuados que hasta la fecha, la misma policía realiza en todos aquellos que pretenden ingresar a la academia nacional de policía.
En Europa o Estados Unidos es normal ver a una persona tatuada, e incluso a connotados profesionales, pero en Honduras y los países de la región todavía hay personas que se los realizan en lugares ocultos para que no se los miren, en incluso en su propia familia los discriminan.
Se quiera o no las pandillas tuvieron un cierto grado de culpa para que los hondureños vieran con temor a todos los tatuados, incluso la misma policía realizo una serie de interpretaciones de cada uno de los tatuajes, esto con el fin de vincularlos a las pandillas, por ende era fácil detener a una persona tatuada y vincularla a este tipo de organización criminal.
Más allá de los estereotipos, de la discriminación que tanto aborrecemos, históricamente, los tatuajes han sido una marca característica en el mundo de las pandillas y los criminales. Eso es un hecho innegable. En su faceta más radical, en las cárceles, los tatuajes han funcionado como una lengua a lo largo de la historia y alrededor del mundo entero.
Sacar de la cabeza esta idea de que todo tatuado es un criminal no ha sido fácil, pero se debe entender que no todas las personas que poseen en su cuerpo un tatuaje automáticamente es un criminal, detrás de eso hay un ser humano que piensa de manera distinta al resto de la sociedad, un ser humano con defectos pero también con virtudes, el hecho de que posea un tatuaje solo lo hace más humano.
Debemos de aprender que cada uno de nosotros le asiste el derecho de hacer con su cuerpo lo que le estime conveniente, debemos de aprender a respetar la opinión ajena aunque no estemos de acuerdo, un tatuado es un padre de familia, es un hijo, es un trabajador, por consiguiente tiene el derecho a elegir y nosotros respetar su elección.
Autor: Julio Juárez
Fecha: 24/05/2018
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